domingo, 31 de mayo de 2009

Mirar, solamente

Un día te sientes valiente, confiada, y sales a la calle a comerte el mundo que hay detrás.
Luego llega la noche y cuando todo se ha oscurecido, te miras y ves que la luz se apagó también un poco en tu alma.
Creías, al salir a la calle por la mañana, a desayunar en el bar de siempre, que hoy sería un comienzo, un principio, y llevabas metidas en el bolsillo las ganas de abrir la boca y empezar a masticar lo que viniera a tus labios.
El día trasncurre lento si te quedas con lo malo, y muy rápido cuando ves que las horas avanzan y aunque tus ojos fueran distintos a los de ayer, el horizonte es el mismo.
Así que vuelves a casa, a tu cama, a mirarte un poco y te repites que mañana volverás a hacerlo, volverás a estrenar ojos y párpados abiertos para, si ya no masticar, sí saborear lo que venga.
Pero de repente te dices, y si no se trata de la cara que yo tenga preparada para la ocasión? y si todo gira sin contar contigo? si sólo eres espectador?...
Hay tantas cosas que podemos gobernar en nuestras vidas, que a veces se nos olvida que hay casi más que no podemos controlar. Y cuando ante éstas somos espectadores... acaso sólo nos queda la opción de sentarnos en tribuna, y mirar? O también podemos participar?
Creo que es la primera y me jode muchísimo. Otra cosa a aprender para mañana: No quieras controlarlo TODO. Es imposible.

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