jueves, 9 de abril de 2009

Un trocito de mí

No está siendo un buen día, de esos en los que las sonrisas no acaban, o me entretengo entre trabajo, papeles, cervezas y todos esos adornos que engalanan mi vida haciéndola parecer algo para recordar, o contar, o sonreir al mirar al pasado.
Hoy, como no hay vorágine de escenas compartidas, tras infinidad de días sin paz ni tranquilidad, el vacío de siempre vuelve a asomar.
Ya vivo con él, y como he contado muchas otras veces, me he acostumbrado a su presencia.
Así que a través del tiempo he aprendido a vivir en su compañía. Y a esforzarme por comprender que fuera no hay nada que pueda eliminarlo. Que sólo dentro de mí tal vez encuentre atisbos de lo que pueden apaciguarlo. Pero no ahí fuera.
El tiempo pasa, yo voy creciendo, evolucionando y ya no cuelgo mis ganas en los primeros ojos que pasan, ni me vuelco en relaciones vacías y oscuras empeñándome en convertirlas en un cuento. Ya no me muero de ansiedad porque no suceden las cosas que yo quería. Aprendo a vivir con lo que tengo, que son muchas cosas, y a no echar tanto de menos lo que nunca llegó.
Pero como más de media vida me la pasé en la otra banda, en la que confiaba ciegamente en los milagros, y en que algún día estaría viviendo rodeada de todo aquello que ideé y forjé en mi mente como algo real, pues aun hoy, ese trocito de Ana sale a pasear y se empeña en hacerme llorar.
Mi presente, mis días, mis asuntos, mi nueva mente y todo lo demás tapan y envuelven a esa Ana lejana y apaciguada, pero cuando no hay excesivos accesorios, ni decoración ni aderezos, es más fácil que aquel agua pasada llamada Ana, quiera ponerse a respirar.
Y aquí estoy, luchando contra las lágrimas que no tienen mucho sentido, e intentándole decir a ese trocito de mí que todo ha cambiado, que no es justo ni factible lo que ella pedía, y que mejor seguir aquí, así, aunque sea a trompicones, y que tal vez algún día todo se torne más fácil, y vivir no me suponga un esfuerzo tan tremendo como hoy...

6 comentarios:

Fiebre dijo...

¿Y porqué será que Ana me gusta más que Nebroa si cabe?
Hoy me siento un poco como tú, y como no puedo tirarme a la calle que sería mi mejor medicina, pienso "ponerme el traje de faena Fiebre" y contar alguna payasada de las que se me ocurran.

Una cosa que me ha llamado mucho la atención es lo que comentas sobre lo ´que forjaste como algo real´ y que te estás pegando un baño de asentamiento.
Creeme que te entiendo.
Algo así es lo que inspiró ayer mi video musical y la pequeña entrada de Love of the common people.
Y (momento Fiebre)como la endógena de las narices no la puedes mandar a tomar por donde amargan los pepinos, disfrutemos lo que podamos con la cabeza centrada Nebroa, disfrutemos...

¡Qué fácil es dar consejos en cabeza ajena! Echame la bronca si quieres mi niña.

El lobo estepario dijo...

Bonita y sabia reflexión.

El presente nos da muchas cosas buenas, o malas, pero es lo único que tenemos...y hay que aprender a saborearlo.

Un abrazo.

Velda Rae dijo...

Tendemos a magnificar lo que nos falta y deseamos. Quizás si lo tuviéramos descubriríamos que no era lo que esperábamos. ¿No hay una maldición arabe que reza: 'Ojalá obtengas todo lo que deseas'?

Nebroa dijo...

Nebroa es la triste, Ana es la que quiere, aunque no pueda, y sigue soñando. Nebroa es la que se ha arrastrado muchas veces en el fango, y Ana la que resurge... Es esa Ana con la que te quedas Fiebre?
Si supieras que tu entrada de ayer, esa frase final fue la que arrancó un poco todo este párrafo, qué? Cierto es que me hizo pensar, y volver a pisar el suelo, cuando ya empezaba a querer llorar por las esquinas!
Y sí Fiebre, disfrutemos, como podamos, cuanto podamos, y a mí no me queda otra que dejar pasar el tiempo cuando me pongo p'allá, triste, chunga, derrotada. Dejo que el tiempo avance, y vuelvo a resurgir, aunque detrás y escondido siempre esté el vacío de no encontrar lo soñado.
Tus consejos, son buenos, pero como todos los consejos, lástima que no se puedan cumplir así, en un pis pas! No te echaré la brona hoy! otro día seguro!!! Un beso de los que suenan en todo el bar!!

Así es lobo, no siempre se nace con esa lección aprendida, pero supongo que también se puede aprender, no? En ello estoy. Gracias por venir

Velda, esa maldición la quiero yo, no por nada, salvo para comprobar que es cierta! Es que si me lo cuentan, como que no! para variar, aquí, si no nos estrellamos nosotros, ninguna herida externa nos servirá para nada! Así que maldícemeeee! jaja

Gracias a los 3 ;)

I came dijo...

Como se puede pasar de uno de los días más felices de tu vida a estar plopff...no ha sido un buen día tampoco ,el problema es que ni excusa para ello tengo, mis amigos todos de cena, al cine etc..y yo escuchando tu factory de más abajo...hoy ya no hay más fuerza......................................................................................................................................................................................

Nebroa dijo...

Came, a mí me suele ocurrir, esos cambios de ánimo en un sólo día, sobretodo cuando las emociones han subido demasiado, al extremo, de repente...abajo. Es como so tocasen techo y bajasen a toda hostia
Jo, vente aquí anda, y hablamos un rato