domingo, 12 de abril de 2009

Inventando

Y viniste a mi piel intentando cerrar cada poro, y querías entrar en mis pulmones con todo el aire que llevas dentro, y te asomaste al balcón de mi mundo queriendo colarte en mi corazón.
Nada sucedió salvo que las puertas se entreabrieron, dejé a tu aliento acariciar mi nuca, y a tus dedos tocar mi antiguo pelo largo.
Pretendías saborear mi sudor, dormir en mi cama y volar en mi nube. Quisiste abrazar mi alma, extraerla de mis abismos y cuidarla hasta la muerte.
Y nada ocurrió salvo que te dejé bajar las mangas de mi chaleco y barrer el desierto que hay en mi playa.
Y apareciste enamorado de mis lágrimas, y perseguías mis pasos venideros, querías alzar mis velas llevándome a buen rumbo.
Y sólo te dejé cortar mis uñas rapadas, sólo te di un número para la tómbola de mis deseos... Unicamente dejaste tu sombra en los días pasados de mi calendario...

4 comentarios:

Fiebre dijo...

Ufff, ¡cómo somos!
¡Qué difícil dejar que entren!

Tú por tus cosas, y yo por ser todo lo contrario.
Joía niña, me haces pensar a veces lo que no está en los escritos.

Nebroa dijo...

jajaj fiebre, no pienseeess! cuando se te ocurra así algo, de repente, pa pensar, vienes aquí, que seguro que yo ya lo he rumiado siete millones de veces y te diré: tacha! que no sirve pa'ná!!!

Fiebre dijo...

jajajaja
Pos vale. Ese razonamiento es de lo mejor que hay pa´ convencerme.

¡Entregada a vos me quedo!

Nebroa dijo...

Así está bien! no te vayas a estrujar la neurona que nos queda y te la destroces! Tú a cuidar tu pie, a beber, a comer, a reir, a disfrutar! Que para eso eres mi maestra en eso! Y yo seré la tuya en cuanto a pensar jajaj!