lunes, 16 de marzo de 2009

Olvidándome del interior...


Si sólo me quedo con lo que me envuelve, con esta piel que me rodea, con estos órganos que me dan forma, y con el resto de miembros que me permitan moverme en esta vida, no tengo más remedio que echar un vistazo a esta muela que está acabando conmigo.
Si soy muy grande, medianamente alta y de envergadura más bien amplia!, cómo un trocito tan pequeño cubierto de esmalte puede entorpecer mi rutina?
Hace un rato que llegué del dentista, además de dolerme el bolsillo derecho donde llevaba la pasta, me duele el lado derecho de la boca. No sólo esa muela maldita, no, todo ese lateral. Bueno, más bien, toda la jodida boca.
No sé cuántas inyecciones de vete a saber qué, ha metido el dichoso maestro de la dentadura dentro del hueco que supuestamente hay debajo de mi muela. Pero si cada vez que empujaba la jeringa, metía un líquido, apuesto a que ahora mismo mi teta derecha está llena del mismo.
Y no sólo es que sienta el dolor de haber estado trasteando mis encías durante más de una hora, es que ese líquido del que hablo sabe a pies de paupérrimo. Y tengo ganas de vomitar...
Además me dice: "ya puedes masticar por ese lado"
Vamos a ver, Mr Diente, usted cree que con el sabor a hierro oxidado que me ha dejado aquí dentro y los tornillos que me ha metido, movido, removido y clavado, estoy yo para masticar algo medianamente sólido?
En fin, que me voy a escupir, a ver si en una de éstas se va la muela detrás!

2 comentarios:

Tordon dijo...

Matar al mensajero cuando las noticias no son buenas ,es práctica habitual.
Y echar la culpa al dentista cuando las caries son propias, también.
Besos anestésicos.

Nebroa dijo...

Qué idioto! jajaj! me has recordado a cuando mi hermana, después de un dolor de muelas de más de un mes me decía: "el dolor es psicológico"
Hubiese podido matarla varias veces! jajaj o sea que si quieres, puedo repetir!! :p