viernes, 6 de marzo de 2009

Alas para no pisar el suelo


A ella le gusta volar, siempre busca alas en su mundo que le vayan bien a su espalda. Las compra, las pide o las alquila. Sean como sean, salgan de donde salgan.
Cuando las alcanza, se las coloca en el envés de su frente.
A veces le quedan bien, otras se le descuelgan con rapidez, otras le oprimen tanto que hasta el pecho le duele al respirar. Pero siempre las lleva puestas.
Cuando las siente desgastadas, o casi rotas, o demasiado débiles para alzar su cuerpo, antes de quitárselas, busca otro par.
Y sólo cuando ya tiene las nuevas, y percibe ese incomparable olor a novedad, se desprende de las roídas y sucias, en una ceremonia íntima y personal, y se pone con cautela las recien adquiridas...
Entonces vuelve a emprender su vuelo... Despacio, lento y a la vez tan alto...

Y así la verás siempre, en el cielo, entre las nubes, buscando llegar cada vez más lejos.
Tal vez un día logre llegar cerquita de la luna, y por fin podrá preguntarle:
"Luna, dónde compraste tus alas? por qué a ti nunca se te rompen?"

5 comentarios:

hécuba dijo...

Preciosa entrada, Nebroa, las palabras y la foto que las acompaña

El lobo estepario dijo...

Nunca dejar de volar...

Un abrazo.

Nebroa dijo...

Gracias Cova... Un abrazo muy grande, de esos que te envuelven hasta dejarte casi sin respiración!

Lobo, vuelas tú?

Quetzalli dijo...

Un dia llegara a la luna, con una sonrisa y la conquistara con su inocencia la luna la bañara de plata, la cubrira de magia y le pedira que se quede a vivir a su lado...
Entendera que es una chica tierra y luna y sabra que es bueno tambien tener tierra bajo los pies.

Un beso

Rose Kavalah dijo...

Otro ejemplo de talento...
precioso. Pero muy mucho muchísimo :)

me encanta