sábado, 21 de febrero de 2009

El silencio

O cómo no hablar cuando no es necesario:

"El silencio es infinito, no tiene límites, los límites los ponen las palabras"

"A menudo me he comido mis palabras, y he descubierto que son una dieta equilibrada"

"Si hablásemos sólo de lo que sabemos, se produciría un inmenso silencio que podríamos aprovechar para el estudio"

El verdadero amor llega cuando el silencio entre ambos transcurre amenamente"

6 comentarios:

Principe Gitano dijo...

A veces no hace falta usar las palabras para hablar.
No has disfrutado alguna vez de una mirada furtiva en un lugar atestado de gente, son esos momentos en los que el tiempo se detiene, las sensaciones se enervan y de un modo mágico todo vuelve a su sitio, quedándote con ese regustillo de haber sido (cuanto menos un segundo) especial para alguien ?

Necesito volver a descubrirme, hace tiempo que tengo una sabana blanca por encima y nadie se ha dignado quitarmela y desempolvarme.

hécuba dijo...

El silencio es algo que me gusta, no siempre, claro. Pero no me parece incómodo. Y de vez en cuando viene bien.

Aida dijo...

Me gusta el silencio, a veces es necesario y otras veces surge sin saber por qué. Pero está bien recrearse en él cuando la ocasión es propicia :)

Daeddalus dijo...

Deberíamos callarnos más a menudo, no sólo para escuchar el silencio, que puede llegar a ser muy elocuente, sino también para escuchar a los demás.

Nebroa dijo...

El silencio, me gusta. Muy pocas son las personas con las que puedes compartirlo y que niguno necesite decir nada. Esa inmensa necesidad que tenemos de hablar, de abrir, de comunicar, es bonito verla esconderse y dejar paso al silencio. Porque te das cuenta de que hay otras muchas maneras de abrirnos, mirar, como dice el príncipe, tocar, respirar al otro (literalmente), acariciar. Tantas cosas que no son palabras, que dicen tanto de nosotros...

Y luego el sosiego que trae el silencio, que como dice hécuba no es incómodo, y que viene bien, y que alivia y relaja los terremotos internos, que como señala Aida es necesario en determinados momentos.

Y también la parte que comenta Daed, la de ocultar nuestras palabras para escuchar las que tiene que decir el otro. Sí, el silencio total se acaba si uno de los dos habla, pero al menos existe el silencio personal, ejercicio oportuno en muchas ocasiones...

Rose Kavalah dijo...

Sin silencio no habría música.