sábado, 24 de enero de 2009

Hoy he visitado el mar


Esta mañana, motivos de esos que tan poco me gustan, oseasé los laborales, me han llevado a ver el mar. Sólo tenía que medir un local, pensar en el diseño de una cafetería, hacer unas fotos... y además, tempranísimo (otro día hablaré de los madrugones que tantos dolores de cabeza me dan)
El caso es que todo eso ha pasado a 2º plano, o 3º o...ya ni siquiera se sostenía, cuando aun conduciendo, cuando todavía me separaban de mi destino unos 10 km, he sentido el olor de la arena mezclándose con el agua...
No nací cerca de la costa, nunca viví a orillas del mar, ni de un río, ni siquiera de un jardín con un lago, ni tampoco mi niñez se paseaba jugando cerca de una mísera fuente, pero no sé por qué cuando siento, huelo y veo el mar, me transformo.
Parezco una de esas personas que no pueden vivir en el interior, que se asfixian si los alejan de la ribera, que asocian siempre sus recuerdos al margen de un océano.
Pero yo me doy cuenta de eso, me percato de esa debilidad justo cuando me acerco a él, no es que sienta la falta de aire cuando estoy en casa, cuando paseo por mi aldea/pueblo/ciudad, no noto la atmósfera cargada cuando me levanto, nada de eso, sino que siento justo lo contrario cuando me aproximo a sus orillas.
Noto paz, siento tranquilidad, me inunda la quietud de las entrañas, el bienestar de mi corazón me transmite dicha, satisfacción, riqueza...
Y trabajo, hablo, conduzco, reflexiono de manera distinta a lo conocido.
He vuelto a casa con normalidad, nada me aferra a ese lugar, es curioso.
Pero sin embargo me transmite innumerables sensaciones...profundidad, inmensidad, libertad, omnipotencia.
Tal vez por eso me guste, porque hay algo dentro de mí que conecta con él en cuanto nos vemos.
Tal vez termine viviendo cerca de él, admirándolo cada mañana y escuchándolo cada noche...

8 comentarios:

E dijo...

http://img140.imageshack.us/my.php?image=playaparaiso2008364yj5.jpg

hécuba dijo...

Cuando fui a estudiar a Estados Unidos me preguntaron que a qué estado quería ir. Les dije que me daba igual con tal de que tuviese mar (me mandaron a Arizona, al desierto, toma ya :). Nací junto al mar y vivo junto al mar. Tengo mucha relación con el mar desde siempre y por muchos motivos y no sé si podría vivir sin él. Y no sabes la de veces que me he sentado en una roca o en la arena, al anochecer y me he quedado alli, pensando, sin más. Algún día tienes que venir. Nos sentamos, llevamos varias coronitas, lo miramos y lo demás ya llegará :)

Anónimo dijo...

uff que envidia== y yo de guardia. Ahora si que me tomaba unas coronitas junto al mar. O simplemente sentirlo.

El buscador de miradas dijo...

A mí me encanta contemplar el mar desde los acantilados, suelo llevar un libro y el mp3, a veces leo, a veces escucho música mirando al mar, y sueño, siempre sueño.

Nebroa dijo...

Por no hablar de las fantasías sexuales que pueden hacers... Valeee! que no, que estamos hablando de eso!!
Hécuba, vámonos, pero ya!! Los demás estais invitados! ;)

Anónimo dijo...

"Tal vez termine viviendo cerca de él, admirándolo cada mañana y escuchándolo cada noche...


San Pedro del Pinatar

pd. jijiji, te quiero xoxo

I came dijo...

nunca me gustó el mar, me parece frío, peligroso,sacrificado pero al mismo tiempo ...creo que no podría vivir lejos del mismo.Respirar su aire, escuchar sus sonidos,ver sus colores, imaginar sus historias,contar sus leyendas....

Nebroa dijo...

Cómo puede no gustarte y hablar así de él!? Me gustan esas contradicciones!!!
Toñi! allí mismo que me voy! Mua!