viernes, 2 de enero de 2009

El maldito miedo


De dónde saldrán estas imparables ideas acerca del dolor, las lágrimas y el desasosiego?
Qué ocurre dentro de mi piel que tan solo pasados 5 minutos de tranquilidad, me da por pensar en el futuro con tanta ansiedad y zozobra?

De dónde sale este MIEDO? Sé que de inseguridad, pero lo que me pregunto es cuándo nació?
Y cómo lo dejé crecer hasta ser tan grande que a veces puede conmigo? En ocasiones hasta me dobla en altura!
Dónde estaba mi alma mientras él comía (hasta hartarse) de mis temores?
Dónde pasaba yo el tiempo mientras él se alimentaba de mis dudas?
Dónde me metí que no me di cuenta de nada?...

Y ahora, míralo, está ahí enfrente, justo delante de mí, siempre quiere guiar mis pasos y siempre tengo que esforzarme en esquivarlo! pero cómo y cuándo le di tantas alas? De dónde me ha robado la fortaleza y la agilidad para moverse tan rápido?

Casi siempre suele aparecer cuando estoy sonriendo, o relajada, o flotando entre pensamientos comunes...se coloca en mi hombro derecho, como una sombra pesada, y me inunda con su tenue luz...

Y allí estoy yo, tan cansada de imaginar, que me dejo llevar!
Qué me está ocurriendo? cómo puede vencerme con esa facilidad?

He estado dándole vueltas y supongo que en el pasado se debió sentir tan libre que, como a un adolescente que ya no recuerda la educación, cualquiera es capaz ahora de ponerle cadenas y controlarlo.

Y ahí sigue, incansable, incesante, latiendo como el corazón de los atletas tras una carrera.
Se siente incuestionable, y yo, como una triste niña agotada por la enfermedad, sólo puedo mirarlo, contemplarlo, sin poder mover ni las pestañas!

Acaso he muerto que me quedo inmovil escuchando susurros en el corazón?

El miedo me cuenta que no conseguiré nada de lo propuesto, ni de lo deseado, ni de lo imaginado.
Que sufriré, lloraré y gritaré desgarrada.
Y me cuenta que tendré que rendirme alguna vez.
Lo veo luchar con la esperanza. Y vencerla con facilidad, la deja desgastada y casi rota.
Y es capaz de encerrar a la ilusión, lo observo introducirla en una inmensa caja fuerte...

Y ahí sigue lo que queda de mí.
Asustada, aterrada, sintiendo que me ha vencido una vez más...

2 comentarios:

Hécuba dijo...

Se dejan de hacer tantas cosas por miedo, miedo al fracaso, al rechazo, a hacer el ridículo, a no dar la talla, a no ser perfecto. Es muy difícil conseguir que no nos domine, pero no es imposible :)

Nebroa dijo...

No es imposble, cierto, y en ello estamos. De hecho es una sensación extraña, porque está siempre ahí, en mi mente, pero no en mi cuerpo. Sigo haciendo cosas, viviendo...pero de donde no se va es de mi mente... Y ella, a veces, lo controla todo!