lunes, 29 de diciembre de 2008

Mirando alrededor en un café cualquiera

Pedí una corona al llegar, el limón que le ponen siempre me ha traído quebraderos de cabeza, no lo quiero tan pequeño, ni tan grande que no cabe...ni tan arrugado, ni con los huesos...Acaso no hay buenos limones en esta tierra?

Mientras pensaba en el primer trago, veía a mi amiga frente a mí, triste y cansada de la navidad...

Yo me he sentido así muchas veces, pero a ella es la primera vez que le pasa...
Su vida había sido entretenida hasta hace bien poco, y cuando dejó de serlo, comenzó a sentir dentro los fantasmas de la soledad, y empezó a agarrarse a cualquier hombro para no sentirse presa de la oscuridad...

Me observé por dentro. Vi y sentí mi tristeza infinita dar vueltas alrededor de mi corazón, y vi la melancolía adueñarse de mi hígado, la rutina ya había alcanzado mis dedos...pero mis ojos me recordaban que había entrado allí para sacar algunas palabras llenas de entusiasmo.
Palabras que pudieran alentar a mi amiga...
Y las encontré.
Y las susurré.
Y ella lloraba...
Sonó su teléfono y sonrió.
Me quedé sola esperando que la conversación terminase, esperando en silencio para empezar de nuevo a decirle que este viaje merece la pena...que los cambios entran y salen, que las constantes no lo son, que las lágrimas se secan...
Quería decirle que podía llorar lo que quisiera, pero que no olvidase que la luz está detrás de los ojos de vidrio...quería contarle que, aunque es dificil, sólo tendría que vestirse de paciencia, que el universo pondrá a su lado fantasías de verano...
Colgó y me miró.Sus ojos ya no eran los mismos.
Brillaban sus dientes detrás de una sonrisa interminable.
Bebió un trago, bailó sentada moviendo los hombros y los brazos...y dijo: Qué subidón!!!

Se acabó la rabia, su tristeza, sus llantos, una llamada la salvó del precipicio, un hombre que quería pasar con ella una noche le trajo todos los sentimientos que yo intentaba decirle con palabras...
Me di cuenta de lo vacías que son las palabras, de lo poco que sirven, de la escasa finalidad que tienen... me di cuenta de que lo que importa son los hechos, las situaciones vividas, las experiencias, lo sentido...
Que la amistad sirve para mucho, pero no te saca del abismo. Sólo sales cuando quieres salir... y generalmente esa salida no quieres ni necesitas que te la de un amigo.
Terminé mi coronita, reímos juntas y salimos del bar

Son mis ojos los que están tristes aun, pensando en qué me hizo diferente.
Preguntándome por qué una llamada no puede aniquilar de un sonido mi tristeza.
Queriendo saber por qué es tan complicado vivir para mí.
Por qué no soy como mi amiga.
Por qué he de vivir tan intensamente las cosas que tanto me cuesta salir luego de ellas.
Cuándo lo profundo y trascendental se adueñó de mi vida y me dejó sin naturalidad.

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